Tu intestino puede estar debilitando tus huesos y activando tu autoinmunidad.
Durante muchos años la medicina oficial no supo vincular mi osteoporosis y autoinmunidad hasta que mi búsqueda incesante tratando de encontrar respuestas me llevó a mi intestino.
Ante una osteoporosis y problemas autoinmunes lo primero que hay que descartar es una posible celiaquía. Además, no siempre se hace de la manera correcta, por lo que hay muchos celiacos que están sin diagnosticar. A mí me la diagnosticaron a los 45 años, gracias a mi insistencia, cuando me enteré que había un protocolo de detección precoz de la celiaquía que nunca me lo habían aplicado.
La enfermedad celiaca es un trastorno autoinmune provocado por la ingesta de gluten que daña el revestimiento del intestino delgado en personas predispuestas genéticamente. Este daño impide la correcta absorción de nutrientes esenciales para la salud ósea como el calcio, fósforo, magnesio, boro, vitaminas D y K2, entre otros.
El gluten es una proteína muy inflamatoria, aumenta la permeabilidad intestinal, inhibe ciertas enzimas digestivas, puede provocar mimetismo molecular y dar lugar a otras enfermedades autoinmunes, especialmente en personas celiacas. Además, puede afectar el microbioma intestinal de manera negativa produciendo disbiosis, un desequilibrio en el ecosistema intestinal (reducción de bacterias beneficiosas, aumento de microorganismos patógenos o pérdida de diversidad).
La microbiota intestinal es un conjunto de microorganismos que viven en nuestro intestino, incluye bacterias, virus, hongos, protozoos y arqueas. Mantener su equilibrio es fundamental ya que ayuda a la defensa y regulación del sistema inmune, a la integridad de la barrera intestinal, a la digestión y aprovechamiento de nutrientes, a la detoxificación y salud hepática y al estado de ánimo al existir una comunicación directa entre intestino y cerebro.
Muy importante y a tener muy presente es cómo el estado emocional afecta y favorece esa disbiosis. El estrés crónico mantiene activado el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HHA) y eleva el cortisol provocando:
- Menos ácido gástrico y enzimas digestivas
- Cambios en la motilidad intestinal
- Reduce bacterias beneficiosas como Lactobacillus y Bifidobacterium
- Facilita el crecimiento de bacterias oportunistas o proinflamatorias
- Inflamación de bajo grado constante
La hipoclorhidria (poco ácido en el estómago), favorece esta disbiosis. El ácido gástrico no solo sirve para digerir alimentos, también destruye o reduce bacterias, parásitos y hongos que entran con lo que ingerimos. Es como un filtro antimicrobiano antes de que todo pase al intestino. Si no hay unos niveles óptimos de ácido en el estómago demasiados microbios llegan vivos al intestino delgado favoreciendo con ello el sobrecrecimiento bacteriano (SIBO/IMO). De tal manera que con la hipoclorhidria:
- Sobreviven demasiados microbios
- Las proteínas se digieren mal
- Peor absorción de minerales y vitaminas
- Más inflamación intestinal
Las causas de una hipoclorhidria pueden ser varias, entre ellas se encuentran: gastritis crónica o autoinmune, infecciones por Helicobacter pylori, estrés crónico, deficiencia de zinc, intolerancia al gluten, uso de protectores gástricos de forma continuada (antiácidos e inhibidores de bomba de protones). El envejecimiento también es otra causa de reducción de la producción de ácido.
Aproximadamente el 70% del sistema inmunitario vive en el intestino de ahí la importancia de un buen equilibrio en la microbiota.
Cuando hay disbiosis:
- Aumentan bacterias proinflamatorias
- Disminuyen bacterias antiinflamatorias
- Se producen toxinas y metabolitos irritantes
- Se altera la señalización inmunológica
- Se daña la barrera intestinal (más permeabilidad)
- Menos absorción mineral favoreciendo la osteoporosis
- Peor regulación de estrógenos
Algunas bacterias incluso pueden secuestrar minerales o alterar su disponibilidad.
Una microbiota sana ayuda a absorber mejor los minerales. Algunas bacterias producen ácidos grasos de cadena corta como el butirato que mejoran dicha absorción mineral.
La microbiota influye en el metabolismo de la vitamina D tan necesaria para la salud ósea e inmunológica. Además, algunas bacterias participan en la producción de vitamina K2, importante para que el calcio vaya al hueso y no a tejidos blandos.
El intestino debería ser una barrera selectiva que deje pasar sólo nutrientes digeridos, vitaminas y minerales, agua y electrolitos. Con inflamación intestinal, estrés, infecciones, ciertos fármacos o mala alimentación, esa barrera se altera dando lugar a la permeabilidad intestinal aumentada dejando pasar al torrente sanguíneo:
- Proteínas grandes mal digeridas
- Fragmentos bacterianos
- Toxinas bacterianas/microbianas
El sistema inmune detecta estas sustancias como invasores y se activa constantemente produciéndose una inflamación crónica sistémica🔥, con ello no solo se absorben menos minerales, sino que se produce la liberación de moléculas inflamatorias (citoquinas) como la TNF-α, IL-1β, IL-6, IL-17 que circulan por la sangre y que:
- Estimulan la actividad de los osteoclastos (células que degradan hueso)
- Favorecen la pérdida de masa ósea
- Activación constante del sistema inmune
- Mayor riesgo de brotes autoinmunes
Resultado: el sistema inmune se vuelve más reactivo y desregulado.
Cuando el sistema inmune vive en estado de alerta continuo:
- Pierde precisión
- Empieza a reaccionar de forma exagerada
- Puede confundir tejidos propios con amenazas y con ello dar lugar a
👉 enfermedades autoinmunes
Para finalizar y resumiendo, el intestino no solo digiere alimentos. Es uno de los principales reguladores del sistema inmune. Cuando la microbiota se altera y la barrera intestinal se debilita, el sistema inmune se activa de forma constante. Con el tiempo, esa activación mantenida puede hacer que pierda la capacidad de distinguir lo propio de lo extraño y ahí es donde puede comenzar la autoinmunidad y una desmineralización ósea provocada por una inflamación crónica mantenida y una mala absorción de nutrientes.
Entender esto cambió completamente la forma de abordar estas afecciones. Empecé a sanar mi sistema digestivo y sobre todo a prestar atención a mi estado emocional. Cuidar el intestino no es solo digestión es también defensa inmunológica y protección ósea. Si hay algo que te puedo aconsejar es que lo hagas tú también. Ponte en manos de profesionales y:
- Descarta celiaquía con las guías adecuadas
- Cuida tu estado emocional
- Descarta disbiosis y trátala en caso de tenerla
Con cariño,
Raquel.
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