Hay dos obras que han sido de gran ayuda en mi proceso sanador:
- La Aceptología de Gerardo Schmedling
- Un Curso de Milagros (UCDM)
En este proceso ha sido necesario hacerme a un lado y confiar en Dios, en esa energía que nos habita y sostiene, con la certeza de que todo obraba para mi mayor bien. Sentir que no estaba sola y sentirme guiada ha sido de lo más reconfortante en los momentos de mayor debilidad.
En mis palabras no hay connotación religiosa alguna, cualquier nombre es válido para esa energía; Dios, Padre, Yo Superior, Vida, Fuente, Campo Cuántico Unificado o cualquier otra palabra que represente a esa Inteligencia Superior que lo envuelve todo.
Yo creía desde mi mente egoica que podía resolver cualquier problema que la vida me presentase. Mi personaje siempre fue muy terco, lo intentaba una y otra vez, pero siempre desde el mismo lugar. Después de tratar de solucionarlo de tantísimas formas posibles y no conseguirlo, tuve que rendirme y reconocer mi “no sé”. Sabía que los resultados obtenidos eran los que necesitaba para seguir aprendiendo, pero ¿qué más debía aprender? Después de entrar en la rabia, en la impotencia, en la frustración, después de agotarme y desgastarme al máximo no podía hacer otra cosa que rendirme y escuchar lo que la Vida con su infinito amor trataba de decirme. Sólo quería estar tranquila y en paz, debía haber otra manera. Decidí pedir guía y dejarme guiar, abandonando el deseo de querer hacer las cosas por mi cuenta y a mi manera.
La enfermedad me estaba indicando que algo no estaba haciendo bien, que ese no era el camino y que precisaba de un cambio.



